CAMPEONES

«La lesión me ha enseñado a ser más paciente, a disfrutar de todos los entrenamientos, tanto los buenos como los malos, y a darme cuenta de lo que se sufre al estar en la grada y no en la pista»



Alba García.






 

 

 


Avilés, Juan C. GALÁN

Las pistas de atletismo de Avilés echaban de menos a Alba. Los parques, las calles, habían perdido a su compañera. Ya no sentían el insistente pero acolchado pisar de sus zapatillas. Un día, sin previo aviso, faltó a su cita. Y al siguiente, y al otro. Y así, durante nueve meses, justo el período que duró su lesión. Un dolor incierto y oculto que se resistió 28 semanas a ser descubierto. Resultó ser un quiste en la «grasa de Hoffa», tecnicismo para denominar la zona inferior del tendón rotuliano. El hallazgo, logro del doctor De La Fuente, fue el fin de la tortura para una de las mejores atletas asturianas de los últimos años.

Ahora, Alba García vuelve a por todas, renovada en todos los sentidos. «Dedico mi retorno a mis padres, a mi entrenador y a mi preparador físico, a mis compañeros de entrenamiento y a todos aquellos que confiaron en que volvería a correr». Así es Alba.
-¿Recuerda la primera vez que sintió dolor en su rodilla?
-Sí, fue en octubre del año pasado. De repente, sentí un dolor muy fuerte, pero lo peor era desconocer su procedencia. La duda persistió durante meses, hasta que el doctor De la Fuente descubrió un quiste interno en el tendón rotuliano.
-Cuando al fin conoció cuál era su lesión, ¿qué pensó?
-Fue un alivio, porque había llegado a hacer todo tipo de elucubraciones. Al no encontrar el foco del dolor, se me pasaron por la cabeza muchos tipos de lesiones. Incluso llegué a pensar que era una obsesión y que no tenía nada.
-¿Cómo fueron la operación y el proceso de recuperación?
-La operación fue sencilla y corta, tan sólo duró treinta minutos. La aparición de quistes en esa zona es poco frecuente, aunque su naturaleza es leve. La recuperación resultó más dura. Iba destinada a recuperar masa muscular en los cuádriceps, pero el trato recibido por parte del doctor De la Fuente fue inmejorable. Gracias a él me recuperé con mayor rapidez. Me demostró que es el mejor de Asturias en su disciplina.
-¿Le ha decepcionado alguien durante el período de su lesión?
-He tenido más apoyos que rechazos. Evidentemente, mis padres y mis compañeros siempre estuvieron a mi lado, pero recibí gestos de apoyo inesperados y muy agradables, como el del director general de Deportes, Daniel Gutiérrez Granda, que me llamó por teléfono varias veces para conocer mi estado. El mayor disgusto me lo dio la Federación Asturiana de Atletismo, que no se interesó por mí en ningún momento. De hecho, he coincidido con varios de sus miembros y aún estoy esperando que me pregunten por mi lesión. Estoy muy decepcionada.
-¿Qué ha aprendido en todo este tiempo?
-Creo que me he convertido en una persona más paciente. Además, he aprendido a disfrutar al máximo de cada entrenamiento, tanto de los buenos como de los malos. Pero, sobre todo, me he dado cuenta de que se sufre mucho más en la grada que en la pista.
-¿Pensó en algún momento que su carrera ya había terminado?

-No, nunca llegué a esos extremos, pero sí a sentir una impotencia terrible al no conocer el origen del dolor. Hubo momentos en los que creí que nunca desaparecería. Cada vez que intentaba correr terminaba llorando.
-¿Aún mantiene secuelas psíquicas?
-Sí. Todavía tengo miedo a que el quiste se reproduzca. Pero, sobre todo, temo a la competición.
-Reapareció en la Milla popular de Infiesto. ¿Qué sensaciones tuvo?
-Los momentos antes de la carrera fueron terribles. Me invadieron el miedo y las dudas. Pero una vez que me vi delante de tanta gente que me apoyaba y me daba ánimos, todo el pánico desapareció. Durante la carrera me dediqué a disfrutar, a recuperar sensaciones que había perdido. De hecho, llegué tan emocionada a la meta que me puse a llorar.
-¿Qué se puede esperar de Alba García después de una lesión tan larga y tan complicada?
-Quién sabe. De momento, me conformo con entrenar bien y comenzar a competir. De todas formas, lo más importante es ser optimista. Necesito ser optimista para volver a sentirme atleta y recuperar el terreno perdido.
-¿Cuáles son su objetivos a corto plazo?
-Haré lo posible para llegar en condiciones al Campeonato de España de cross que se va a celebrar en La Morgal el 19 de marzo. Luego, meditaré si me decido por el 3.000 obstáculos o el 5.000 para la temporada de verano.
-¿Cuándo podremos ver a la Alba García de siempre?
-Si sigo entrenando como hasta ahora, creo que en el Nacional de cross volveré a ser la de siempre. Tengo unas ganas enormes.