Benigno Fernández, bombero de profesión, se ha convertido
en un clásico del atletismo asturiano a sus 47 años, sobre todo
tras adjudicarse el título de campeón de España de veteranos
en 3.000
Avilés, Juan C. GALÁN
A Benigno Fernández le encanta correr. Si existiera un paraíso, el suyo sería uno en el que sus pies pisarían rítmicamente, bien un césped tupido y fresco, bien la sedosa superficie de una pista, todo ello bajo el cadencioso jadear de fatiga, pero también de satisfacción.
En ello sueña despierto un deportista íntegro, pero cuyo noviazgo con el atletismo comenzó tarde. Benigno iba para solterón deportivo, pero el destino le tenía reservadas las mieles de las carreras de fondo. Futbolista rápido pero limitado en su juventud, cuando formó en el equipo de su pueblo, el Marino de Luanco, serían las obligaciones profesionales las que le arrastrarían al atletismo: «Mientras preparaba las oposiciones para bombero, notaba que era buen corredor en distancias largas y que tenía mucha flexibilidad», recuerda Benigno.
Fueron estas cualidades, despiertas tardíamente, las que le indujeron a decidirse por el atletismo. Pleno de fe en sus posibilidades, buscó auspicio en la Atlética Avilesina y lo encontró en el entrenador Carlos Alonso. Benigno tenía 30 años y no pudo evitar los recelos de sus compañeros, mucho más jóvenes que él. «Pronto comencé a igualar e incluso mejorar a los atletas que compartían entrenamiento conmigo», explica Fernández.
Asombrado, Carlos Alonso decidió incluirle en el equipo de fondo. Un acierto pleno. Desde entonces, y a pesar de no prodigarse competitivamente, Benigno ha conseguido varios podios en los campeonatos regionales de cross, dos «San Silvestres» avilesinas y excelentes actuaciones en campeonatos nacionales. De hecho, en una carrera memorable en San Sebastián, Benigno conseguía la quinta mejor marca asturiana de la historia en 10.000 metros, compitiendo con atletas contrastados e, incluso, internacionales.
A sus 47 años, Benigno Fernández es un clásico del atletismo asturiano. Respetado y querido por sus compañeros, que le buscan incesantemente para entrenar a su lado. Mezclando sentido del humor con cierta dosis de convencimiento, afirma que «ahora que entreno menos, las marcas asturianas de 5.000 y 10.000 metros han descendido. Los corredores solían entrenar a mi ritmo, y conseguían marcas mejores».
Su férrea voluntad no sólo mejora sus prestaciones, sino también las de los que le rodean. «Soy un corredor muy fuerte mentalmente. Para ser fondista no queda otro remedio. Ésa es mi mejor cualidad. Tanto en los entrenamientos como en las competiciones, me marco una meta, un tiempo a igualar o a batir. Si me concentro en ello, me da igual lo que hagan los demás», explica.
Esta filosofía le permite no tener rival en el atletismo nacional para veteranos: campeón de España de 5.000 metros, distancia en la que es «recordman» español, así como de 3.000. Su éxito más reciente: el título nacional de 3.000 metros en pista cubierta, con récord de los campeonatos incluido, logrado el pasado febrero en Oviedo. Por detrás, el mismísimo Domingo Ramón.
Benigno sigue demostrando sus cualidades y se las transmite a su hija
Sara, que le acompaña en sus interminables entrenos. Ambos sueñan
con acudir al próximo Campeonato del Mundo para veteranos.