CAMPEONES

David Testa, corredor del Universidad, inicia una nueva temporada tras la retirada de su entrenador, Fernando Posada, con el que llegó a ser campeón de España de los 400 metros



David Testa, durante un entrenamiento.

 

 

 

 

 


Gijón, J. I. CASTAÑÓN

La revista Oficial de la Federación Española equiparó al cuatrocentista junior gijonés David Testa con un Ferrari. Dijo de él que era un «Testarossa». Y algo de bólido y «testarudo» tiene este estudiante de segundo de Ingeniería Superior Industrial, que lleva por segundo apellido el del famoso piloto asturiano de Fórmula 1, Alonso, y que tiene en su palmarés campeonatos de España e internacionalidades en Mundiales y Europeos de su categoría.

El que fuera su entrenador durante sus más sonados éxitos, Fernando Posada, destaca de él su carácter de chico tímido, cumplidor, inteligente y organizado, que tiene un gran margen de mejora en el mundo del atletismo. Posada, un maestro que ha preparado a David Testa durante estos años, ha tenido que abandonar a su pupilo más destacado por motivos profesionales y ha decidido dejar a su mejor alumno al cuidado de Aquilino Castaño, entrenador del Universidad y Estadio Gijón.

Testa afronta esta nueva temporada como cuando empezó en el atletismo. «Nunca me gustó el fútbol. Comencé en este deporte en el Colegio Martínez Blanco, luego pasé al Estadio Gijón, seguí en el Grupo pero cuando éste se separó del Estadio, regresé a mi club hasta que se unió con el Universidad, con el que llevo los años de junior», cuenta este atleta que ha compatibilizado tanto los 400 metros como los 800 metros.

Precisamente es en esta última distancia en la que en el mundo atlético asturiano le auguran un brillante porvenir. «Desde cadete siempre me han dicho que era atleta más de 800 que de 400 metros. Pienso que son más difíciles los ochocientos que los cuatrocientos. Cuando era juvenil alternaba una prueba y otra, pero con la vista puesta más en los 800 metros: hasta que baje de 50 segundos en pista cubierta y tanto mi entrenador como yo apostamos por los 400 metros», recuerda.

Una apuesta que resultó acertada: Ha sido campeón de España juvenil y junior al aire libre y en pista cubierta. Sin embargo, el bólido Testa ha tenido que bajar esta temporada un peldaño del podio a consecuencia de una «avería mecánica» en su motor que le ha dejado cuatro largos meses fuera de los circuitos: Fractura por estrés a la altura del tobillo derecho. «Estuve lesionado desde el 10 de diciembre hasta el mes de abril. Aproveché la lesión para estudiar», comenta este corredor del Universidad, que señala que por su condición de atleta internacional no recibe un trato preferencial de ningún tipo. «Soy uno cualquiera», dice.

Las lesiones son su talón de Aquiles, y reconoce que las que ha padecido le han privado de disfrutar de un buen rendimiento en las competición internacionales. «Al Europeo de Tampere que se disputó este verano llegué sin la suficiente forma por la lesión; en el Mundial de Jamaica del año pasado acudí tocado tras lesionarme en un encuentro previo entre España e Italia, y cuando estuve en el Mundial juvenil de Hungría llegué pasado de forma como en las Jornadas Olímpicas de la Juventud en Murcia», se lamenta. Pero las marcas, el fiel indicativo de la calidad de un atleta, no mienten, y sus 47.35 están muy cerca de los récords nacionales establecidos en su momento por dos atletas asturianos: Adrián Fernández (47.2 manuales) y Miguel Cuesta (47.34) y que encabeza el ilustre David Canal con sus espectaculares (45.93).

De aquel registro obtenido en Majadahonda recuerda el atleta de 19 años de edad que fue hecho tras haber realizado dos semanas antes en la Liga nacional otra gran marca de 47.57. Aquel día en Madrid «llovía un poco y hacía algo de viento». Unas circunstancias que no echaron para atrás al atleta asturiano que asevera que buena parte de sus éxitos se los debe a su antiguo entrenador, Fernando Posada. ¿Un tipo duro? «No, un entrenador de mucho compromiso con sus atletas. Por eso me gustaría darle públicamente las gracias por el trabajo realizado conmigo, del que estoy muy agradecido».

El universitario, que siempre luce unas características pulseras de cuero en la muñeca derecha, apunta que afronta ilusionado esta temporada, al tiempo que es consciente de que es muy pronto para hablar de las diferencias entre su nuevo preparador y Fernando Posada «porque estamos comenzando a trabajar juntos, y máxime en pretemporada. Pero al menos hasta ahora he hecho más kilómetros que con Fernando».

David se entrena a diario en las pistas de Las Mestas y cuenta que el grupo que dirigía Fernando Posada ha pasado a diversos entrenadores del Estadio. El corredor admite que casi no tiempo libre entre el atletismo y sus estudios universitarios, que no descuida. Pero todavía tiene tiempo para navegar por Internet y escuchar música.

Testa sentencia que para ser un buen ochocentista hay que tener una buena base en los 400 metros. «Hay que tener una buena marca en los cuatrocientos y luego aguantar», y da un consejo para los más jóvenes: «Que se lo tomen con tranquilidad». Asimismo considera que es lamentable y absurdo que tanto el Oviedo Atletismo como el Universidad, del que forma parte, no puedan competir en la Liga en Oviedo en las pistas de San Lázaro.