Mishael García Reyes



Sus próximos objetivos son bajar de 53 segundos en los 400 metros vallas y acudir al Europeo junior

 

 

 








Oviedo, J. I. CASTAÑÓN

Mishael García Reyes es vallista: sabe lo que son los obstáculos y sabe salvarlos. Ya lo hizo hace diez años, cuando tenía 7 y junto a sus padres dejó su Habana natal para llegar a Asturias: «Mi abuelo materno era de Luarca», cuenta el atleta del Esnova, que recuerda lo duro que le resultaron sus primeros años en el Principado y cómo el atletismo, que ya conocía de su anterior vida en Cuba, supuso una tabla de salvación y de integración para aquel crío que estudiaba en el Colegio Atalía del Natahoyo.

«En Cuba los niños estábamos todo el día en la calle y allí se daba menos teoría que aquí y el atletismo tenía más importancia; aquí sólo es el fútbol», admite como principales diferencias entre el sistema educativo cubano y el español. Un jabalinista notable como Íñigo Llamedo, monitor en el Atalía, lo introdujo más a fondo en el deporte olímpico por excelencia, y otro lanzador como Manuel Ángel Toral le presentó hace tres años a su actual entrenador, Rubén Uribelarrea, «Uribe», que empezó a pulir a «Misha», como se conoce al vallista en el atletismo asturiano.

Pero antes, Mishael tuvo que tomar una decisión que le resultó difícil, como fue el abandono de otra de sus pasiones, el tenis: «Llegó un momento que no pude compatibilizarlo todo, entre los entrenamientos y las clases, y elegí el atletismo. No me arrepiento», cuenta el atleta gijonés, que se entrena seis días a la semana en la pista de Las Mestas.

Para quien no lo conozca, Mishael es un chico rápido y fibroso que, sin apenas entrenar, en su debut atlético fue finalista en el Nacional de pista cubierta cadete en 60 metros lisos y quinto al aire libre en 100 metros vallas en el Nacional escolar como cadete. El pupilo de Uribe se puso manos a la obra y fue «mejorando y mejorando», en sus propias palabras, y tanto mejoró que un buen día se colgó una medalla de bronce en un Campeonato de España cadete al aire libre en 300 metros vallas, tras un buen puñado de preseas regionales en vallas, velocidad longitud, triple y altura.

Sin embargo, antes de esa medalla las lesiones lo empezaron a visitar, convirtiéndose en compañeras de viaje de Mishael. «En 2005 estuve casi todo el tiempo lesionado y como juvenil quedé quinto en pista cubierta en 200 metros como mejor resultado». No fue hasta al año siguiente, en 2006, cuando se produjo la «explosión» de Mishael tras subirse dos veces al segundo cajón del podio nacional en 400 metros vallas en categoría juvenil y escolar. Su indudable progresión no pasó desapercibida y fue seleccionado para participar en el Campeonato del Mundo escolar al aire libre, comúnmente conocido como Gimnasiada.

Mishael destaca la duda que le corroía sobre si iba a acudir o no la cita, que se celebró en julio, en Salónica (Grecia), y en la que participaron también otros atletas asturianos como Carlos Alonso, Estela García, Nazaret Viesca y su compañero de equipo Eduardo Suárez. Una duda que se despejó cuando la Federación confió en el pupilo de Uribe, que acudió con poca carga de trabajo a Grecia tras otra lesión. «Me han dicho que el problema de las lesiones viene del desarrollo óseo-muscular», explica.

Bajo el calor seco de Grecia fue capaz de batir el récord juvenil asturiano, pasar a semifinales y competir formando parte del relevo nacional: hizo 300 metros. Mishael recuerda de aquel campeonato el largo viaje en autobús desde Atenas y el especial ambiente que se vivió, dada la coincidencia con el Mundial de fútbol, que generó diversos piques por este motivo entre los atletas.

«¿Qué haré cuando no tenga lesiones? No sé de lo que seré capaz», contesta. Sin embargo, sus objetivos de cara a 2007 los tiene claros: bajar de 53 segundos en los 40 metros vallas y acudir al Europeo junior que se disputará en Holanda. De momento, sus mejores marcas son 8.57 en 60 metros vallas, 7.18 en 60 metros lisos, 22.90 en 200 metros en pista cubierta, 40.34 en 300 metros vallas y 54.05 en 400 metros vallas.

Mishael no deja pasar la oportunidad de agradecer públicamente a todos los que lo ayudaron desde el principio y especialmente a su entrenador y a su amiga la atleta del Esnova Marta García, que siempre estuvieron ahí para apoyar a un atleta que le gustaría estudiar una carrera como INEF o Magisterio deportivo.

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