CAMPEONES
El atleta gijonés del Esnova, que a sus 15 años
ya acumula varios éxitos, se proclamó campeón nacional
de triple salto y de altura, donde obtuvo el récord de los campeonatos
de España
Gijón, J. I. CASTAÑÓN
Ohad es único. Al menos su padre da fe de que se cercioró de esta circunstancia cuando lo inscribió en el Registro Civil de Gijón. Quince años después, aquel nombre, que la funcionaria desconocía que significa «estar unido» y cuyo origen responde a uno de los hijos del bíblico Abraham, figura ya en el palmarés de la Federación Española como poseedor de la mejor marca en altura (1,92 metros), conseguida el pasado domingo en el transcurso del campeonato nacional cadete celebrado en Oviedo.
Un registro que le supuso el oro en una de las pruebas más espectaculares del atletismo e igualar su plusmarca conseguida hacía unas semanas en el mismo escenario. Sin embargo, Ohad Santoveña Juárez no sólo es un gran saltador de altura, sino también de triple, especialidad de la que se proclamó campeón nacional en Oviedo con 13,43 metros.
«Estudiaba en el Colegio La Atalía de El Natahoyo.
Mis amigos hacían atletismo, así que empecé a acompañarles
y como me gustaba acabé apuntándome a este deporte», rememora
Ohad, un chaval que, a sus 15 años recién cumplidos (el pasado
día 7), reparte su vida entre entrenamientos y clases en Instituto
de la Universidad Laboral.
Su entrenador, Javier de la Fuente, recuerda que el primer contacto con su
pupilo fue cuando sus padres le pidieron que entrenara a Ohad tras realizar
todo tipo de especialidades en un club gijonés. El preparador de Andrés
Capellán, entre otros, aceptó el ofrecimiento y empezó
a pulir a un chico que, en palabras del técnico, es «espigado,
no muy rápido pero sí coordinado» y al que vio con condiciones
para los saltos por su «bote».
«No ha hecho longitud por una de las razones que dije antes: no es rápido.
Por eso su futura especialidad está por decidir en función de
su desarrollo físico». Ohad mide 1,77 metros y pesa 55 kilos,
lo que invita a pensar que pasará de 1,80 metros, estatura de uno de
sus ídolos: «El sueco Stefan Holm, que, pese a no ser muy alto,
da unos saltos impresionantes, aunque me gustaría llegar a ser lo que
es ahora Andrés Capellán».
Ohad confiesa que su prueba predilecta es la altura, aunque, por las razones
apuntadas por su entrenador, no sabe si terminará aparcando el listón
por el foso. En Oviedo confiesa que, pese a acudir con la mejor marca, tanto
en el triple como en la altura, no sintió mucha presión: «Presión
siempre hay, pero me motivó más saltar en casa, en un sitio
que ya conoces, que te vea la familia».
De su gesta en Oviedo apunta que salió con el objetivo
de lograr el récord de los campeonatos y lo consiguió y que
cuando fue a abordar el listón en 1,94 metros y lo derribó a
la primera se puso nervioso. «Los nulos me descentran», confiesa.
Pese a que su concurso se viese interrumpido por la final de 60 metros vallas
no cree que influyera en sus sucesivos nulos sobre 1,94 metros. Es más,
apunta que la coincidencia le sirvió para descansar un poco más.
Estas circunstancias también le ayudarán a madurar.
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