
Eduardo Díaz, Erika Herrero y Andrea Sotorrío, con un gran palmarés pese a su juventud, encabezan el ingente grupo de velocistas que está sacando adelante el club ovetense
Erika Herrero, Andrea Sotorrío y Eduardo Díaz, velocistas
de La Santina.
Oviedo, J. I. CASTAÑÓN
La velocidad en las categorías menores del atletismo asturiano tiene el color amarillo de La Santina. El club carbayón, que trabaja a la sombra de los dos grandes clubes de la capital asturiana, Universidad y Oviedo, está alumbrando un ingente grupo de velocistas que pisa los podios nacionales. El año pasado, un grupo de atletas visitó el cajón de las medallas: la cadete Frida Pilar Ondo (oro en la prueba de 300 metros al aire libre y en pista cubierta), el junior David Castañón (bronce en 200 metros en pista cubierta) y Andrea Sotorrío (plata juvenil en 60 metros en sala y 100 y 200 metros al aire libre). En 2003 ya saben lo que es ganar medalla los juveniles Eduardo Díaz (plata en 60 metros), Andrea Sotorrío, que repite el éxito de la temporada pasada en diferente prueba (plata en 200 metros) y la cadete Erika Herrero (plata en 300 metros); junto a la junior Verónica Álvarez Alonso, doble bronce en 60 y 200 metros y plata en 2002 en estas mismas distancias. Además, otra atleta del club, Cristina Morán, finalizó séptima en longitud juvenil. Así son, en primera persona, tres de los medallistas de La Santina Oviedo en 2003. Todos han participado en Semana Santa en la concentración nacional organizada por la Federación Española.
Eduardo Díaz. «Tengo 17 años y estudio en el Instituto de Lugones. Empecé en el atletismo haciendo cross. Llegué a quedar tercero en Asturias, luego me decanté por la velocidad. En Semana Santa estuve en la concentración nacional de velocistas de Ibiza. El objetivo de esta temporada es hacer la marca mínima para acudir al Mundial juvenil en la prueba de 100 metros. Piden 10.95. Estoy muy contento con mi entrenador, Pablo Nolet. Él ya está prácticamente recuperado de su lesión en el tendón de Aquiles. Creo que llevó bastante bien el palo. ¿Ídolos? Maurice Greene. Me gusta como velocista y forma de ser, que es bastante extravagante. Pero yo soy normal: no me gusta llamar la atención. Los 200 metros considero que es la prueba más difícil de la velocidad. Si vas a tope desde el principio, clavas seguro. Mi táctica es ir más flojo en la curva y en la recta ir a toda leche. Marca personal en 200 metros, 23.34. La velocista con más proyección en La Santina: Verónica Álvarez Alonso».
Erika Herrero. «Tengo 14 años y estudio en el Instituto Pérez de Ayala, en Ventanielles. De infantil fui campeona de Asturias en 220 y 80 metros vallas. Ahora hago la prueba de 300 metros. Mi marca personal es de 42.39. Empecé a hacer velocidad porque vi que se me daba bien. Entreno con Pedro Pablo Nolet. Y mis atletas preferidos son Marion Jones y Glory Alozie. Al menos son en los que más me fijo. En una concentración nacional te enseñan a estirar, haces test de velocidad y conoces a otros atletas. Lo que diría a la gente para que se anime a hacer atletismo es que éste es un deporte muy sano; que no hay malos rollos y hay un buen compañerismo. ¿Un sueño? Llegar a lo más alto. ¿Un deseo? Que nos ayuden más la Federación, el Ayuntamiento... que nos apoyen como lo hacen en mi casa conmigo».
Andrea Sotorrío. «Llevo un año viviendo en Oviedo porque
soy de Moreda, estudio en el Instituto de Pando y cumplo 17 años el día
de San Mateo. La gente me suele confundir con fondista por mi tipo. Tenía
mucho miedo a los 200 metros, pero ahora es la prueba en la que me encuentro
mejor. ¿Una atleta? La velocista griega Ekatherine Thanou. Sé
que no es la mejor, pero no es la típica negra velocista. Este año
cambié de entrenador. Dejé a Nolet y pasé con Azpeitia.
¿Cómo es Azpeitia? Te toca el punto, no se te olvida lo que te
dice y vas a competir con mucho gusto. Me alegré mucho cuando mis compañeros
sacaron medalla, y sobre todo me acuerdo de la plata que gane aquí en
Oviedo en los 60 metros. Mis marcas son 7.80 en 60 metros, 12.31 en los 100
metros y 25.12 en 200 metros. ¿Un reto? A ver si me llevan al Mundial
juvenil de Canadá en la prueba de relevos. No me gusta hablar de mis
medallas delante de mis compañeros. No quiero que piensen que soy una
vacilona. Al aire libre quiero doblar 100 y 200 metros».