La Nueva España

Faltó el oro



IRENE ALFONSO
-- Llegó la gran final de los 1.500 metros masculinos, sin duda la prueba reina y una en la que más esperanza teníamos puesta en los españoles. Prueba en la que España posee los mejores especialistas mundiales a tener en cuenta por la lucha de medallas en los grandes eventos.

Tres rondas (eliminatoria, semifinal y final) tenían que pasar los españoles para correr la esperada final. Aún sin reponerme de la decepción de la caída de Reyes en las eliminatorias y de Casado en semifinales, al que veía con opción de medallas tras la exhibición en el Campeonato de España en Tenerife. Volcamos toda nuestra confianza en Higuero, que estuvo muy listo y atento a los huecos para hacerse con un puesto para la gran final.

Sus doce rivales se las traen, pasando todos a la final en menos de un segundo de diferencia entre todos, pero fijo mi atención en Ramzi, pasando las rondas con autoridad y creyendo ser el mejor. Entre otros, el francés Baala, el mejor estratega en los metros finales; el keniata Kiprop, que suele correr atrás y aprovechando su velocidad en los últimos metros, y el marroquí Iguider, del que dicen que es el heredero de El Guerruj. Éstos, sin duda, eran los máximos aspirantes a la victoria.

En línea de salida la tensión se refleja al otro lado de la pantalla y se da el pistoletazo. Todo apuntaba a ser una carrera táctica de menos a más, resultando ser con altibajos de ritmo, donde el keniata Kiprop tomó el ritmo de carrera. Tras él, el marroquí Iguider y Ramzi, atentos a todos los movimientos. El español Juan Carlos Higuero desde el primer momento corrió agazapado al final del grupo junto al francés Baala, lejos de la cabeza. A toque de campana el atleta Rashid Ramzi hizo un fuerte cambio final sorprendiendo al burgalés y viendo así como se iba la lucha por la medalla.

Ramzi impuso su autoridad con la medalla de oro; tras él, el keniata Kiprop, y la sorpresa del bronce, que vino de la mano del neozelandés Nicolas Willis. Higuero fue recogiendo cadáveres, al no poderle pedir más tras una mala posición en los últimos metros finales. Su final, aún así, no defraudó, siendo, como acostumbra, devastador. Un quinto puesto con una marca de 3.34,44, sólo se le puede pedir una cosa: la medalla olímpica.

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