La Nueva España
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Asombro
MARCOS PEÓN Id y asombrad al mundo». Ése es el eslogan de
uno de los anuncios que promocionaban los Juegos; y parece que Usain Bolt se
lo ha tomado al pie de la letra. En las siete carreras que ha disputado en el
«Gran nido de pájaro» el jamaicano ha dado exhibición
tras exhibición, demostrando que los límites humanos son incalculables.
Una genética privilegiada la de este hombre que con sus 1,95 de estatura tiene la misma habilidad y velocidad de movimientos que un hombre de una talla mucho menor. Un chico que con tan sólo 15 años ya corría el 200 una centésima más rápido que el actual récord de España (20'58) y que con 17 ya había superado la mítica barrera de los 20 segundos en el doble hectómetro. Con estos precedentes sólo faltaba que el chico se diera cuenta de que si trabajaba duro y se centraba no tendría rival, y esa madurez la ha alcanzado en el mejor momento, el año en el que se reparten las plazas en el Olimpo y él se ha ganado una junto al propio Zeus.
Ayer dio un paso más y, en la final de los 200 metros, batió el estratosférico récord que Michael Johnson poseía desde hace 12 años, dejándolo en 19'30; para decepción del antiguo recordman que había presagiado que Bolt no estaba aún preparado para correr en ese tiempo. Pero Bolt está listo para correr tan rápido como a él le apetezca; incluso comparto la opinión del mítico Johnny Smith (protagonista de los Juegos del 68 que, con su puño en alto, mostró a todo el mundo el «black power»), y presagio que la barrera de los 19 segundos está en serio peligro. Pero eso ya si que son palabras mayores y quizás quede para otro futuro dios del Olimpo.
Algunos ya señalan con el dedo estos logros y la sombra del dopaje, siempre presente cuando estos fenómenos aparecen, planean sobre el mito. Yo prefiero seguir creyendo que hay algo verdadero en este mediatizado mundo del deporte de alta competición y que no es todo un circo romano para entretener a las masas sin importar el precio. Así que dejaré que Usain y todos los superhombres verdaderos como él me asombren.