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La Nueva España |

Oviedo, J. I.
CASTAÑÓN
La recesión que tanto preocupa lleva años instalada en el
atletismo asturiano. Y se sobrevive. El Campeonato de
Asturias de pista cubierta da fe de ello. En un fin de
semana de cielo gris y con la lluvia machacando sin
misericordia la capital asturiana, dos jornadas que hacían
bueno lo que escribió Clarín de los habitantes de Vetusta,
que sostenía que eran anfibios por su capacidad de
adaptación a la lluvia, los espectadores y atletas que
acudieron al Palacio de los Deportes daban un paso más en la
evolución convirtiéndose en pingüinos. La costumbre, que con
el tiempo se hace ley, de no contar con calefacción en el
Palacio ha llevado a que el personal se resigne a su suerte.
Ya nadie se acuerda de que la pista cubierta ha de
disputarse en condiciones confortables para evitar
precisamente los rigores invernales. A buen seguro este fin
de semana la «nevera» no dio la sensación de estar tan fría
porque quien se acercó iba bien abrigado en previsión de lo
peor.
En este ambiente de glaciación, los atletas cazadores, que
optaron por dejar sus abrigos de pieles en sus cuevas,
salieron en busca de presas. No buscaban grandes mamuts,
sino las mínimas para acudir al Campeonato de España. Hubo
dos absolutas, a cargo de tres chicas, y un buen puñado en
categorías menores.
Una de las «grandes» fue obra de la juvenil María Schlegel
en salto de altura, con un registro de 1,70 metros, a cuatro
centímetros del récord regional que ella misma estableció en
esta especialidad hace 15 días en el mismo escenario. Ayer
no pudo franquear el listón en 1,73 . Si lo hubiera
conseguido, otro gallo cantaría y quizá pudiese hablarse de
otro récord.
La castrillonense señalaba tras la competición que ella va
«paso a paso», que no se marca grandes objetivos y que la
clave de su reciente plusmarca era la continuidad, puesto
que el año pasado una munonucleosis la obligó a estar
alejada de las pistas más de dos meses. María está entrenada
por Alejandro Fernández y a buen seguro que nos dará la
alegría de ser la primera asturiana en superar el 1,80, una
de esas barreras naturales del atletismo. Cristina Palacios,
gran saltadora y de indudable progresión (es un año más
joven que María), fue segunda, con 1,67.
La segunda marca absoluta vino gracias a la ovetense
Verónica Álvarez Alonso, con sus 5,92 metros en salto de
longitud. Verónica tiene ya callo en esto de los
campeonatos, y si su rodilla la respeta y controla los
nervios que la atenazan en citas superiores, es probable que
un día ponga el broche de oro a su carrera con una medalla
en pista cubierta en un Campeonato de España.
La tercera fue obra de Tatiana Vázquez, con 7.85 en los 60
metros lisos; una atleta preparada por Javier de la Fuente,
técnico de Andrés Capellán, que llegó a ser pupila de Pedro
Pablo Nolet para, en un viaje de ida y vuelta de Gijón a
Oviedo, retornar con el técnico del Esnova.
Andrés Capellán demostró que para ser saltador es necesario
contar con una buena velocidad y que es perfectamente
complementario. Venció con superioridad en los 60 lisos,
pero sin mínima (6.98).
Los registros mínimos en 60 vallas corrieron a cargo de
Teresa Torre (Oviedo), con 9.23, y Henar García (Santina),
con 9.32. A Nerea Rodríguez se le escapó la mínima absoluta
por una sola centésima (9.21). Toño Chanobas se asentó sobre
los 7 metros (7,06 metros) en salto de longitud; Marta
Frechilla (4:50.16), Beatriz Álvarez (4:55.26) Alba
Hernández (4:56.81) y Marta García (4:57.85) siguieron la
estela que marcó Maica Rodríguez en los 1.500 metros (4:44),
para conseguir su objetivo.
Los 400 metros masculinos resultaron de lo más competido. El
ochocentista Edu Suárez (49.54) casi le moja la oreja a
David Testa (49.52), con un Mishael García, tercero (50.22),
que bajó su nivel en el tramo final y que repitió registro
mínimo en 200 metros con un oro individual (22.85).
La lavianesa Bárbara Camblor dio un recital las dos veces
que salió a la pista con su peculiar y bamboleante estilo.
Se impuso tanto en 400 (58.93) como en 800 metros (2.19.71).
Ana Viña (1:00.64) y Carolina Busto (1.00.95), en 400
metros, y Patri Cueto (2:20.77), Marta Suárez (2:23.90) y
Beatriz González (2:24.84), en los 800, la acompañarán en
los Nacionales.
Los 800 masculinos arrojaron dos marcas a cargo del promesa
Francisco Alvariño (1:54.80) y del junior Gabriel Bernaldo
(1:57.66). Zuriñe Celis sumó dos metales en triple (11,39) y
longitud (5,58), donde fue plata tras Verónica Álvarez. Lo
mismo que Javier Alonso con 13,80 en triple y 6,71 en
longitud. La junior Marina Blanco consiguió una victoria de
prestigio en 200 metros derrotando a Tatiana Vázquez, con
unos cronos respectivos de 26.41 y 26.45.
El fondo no arrojó buenas noticias. Sólo el cadete Hugo
García consiguió pasaporte gracias a sus 9:23.32 en los
3.000 metros.
Las forzudas del peso, que son las únicas lanzadoras que
compiten en sala, consiguieron dos a cargo de Aldara Álvarez
(11,80 metros) y de María Oliva Amores (10,43). Magnolia
Iglesias se impuso con una marca de 15,51 metros,
lanzamiento que a buen seguro le vale para acceder al
Nacional, aunque ahí los registros son distintos: irán las
doce mejores marcas del año, sin mínimas.
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El Comercio |
Regional indoor
El Palacio de los Deportes de Oviedo acogió durante todo el fin de semana el Campeonato de Asturias en pista cubierta.
Verónica Alonso fue una de las mejores atletas en la jornada inaugural, tras acreditar 5,90 en longitud. Por su parte, David Testa se impuso en 400 metros (49.52), en un emocionante final con Eduardo Suárez, que fue segundo (49.54).
Andrés Capellán no participó en triple salto, pero se llevó el título en 60 metros (6.98), prueba en la que la victoria en féminas fue para Tati Vázquez (7.85).
La lavianesa Bárbara Camblor también se lució en el regional, logrando los títulos en 400 (58.93) y en 800 metros (2.19.71). En esta última disciplina Francisco Alvariño fue el más rápido con 1.54.80.
Zuriñe Celis volvió a mostrar su buen estado de forma, imponiéndose en triple, con 11,39 metros.
Magnolia Iglesias cuajó una gran competición en peso y consiguió un lanzamiento de 15,51, con el que se encarama hasta la segunda posición del ránking nacional de la especialidad.
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