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La Nueva España |
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Oviedo, J. I.
CASTAÑÓN
Un Campeonato de España cadete es una quiniela en la que
todo el mundo intuye por dónde pueden ir los tiros, pero
resulta muy difícil acertar. La juventud es un arma de doble
filo. Y más cuando se tienen 14 o 15 años. Los nervios
pueden hacer acto de presencia y tirar por tierra en un
momento la preparación de toda una temporada. El campeonato
cadete que tuvo por escenario este fin de semana el Palacio
de los Deportes de Oviedo fue una competición para aprender
a base de equivocarse. Es decir, para recibir codazos y
tomar buena nota para la próxima cita, como le sucedió al
gijonés Carlos Álvarez, eliminado en 1.000 metros (2:57.51),
o para quedar cuarto como Hugo García, pese a que acudía con
la segunda mejor marca en los 3.000 metros (9:26.53) y que
contaba con hinchada en una carrera de esas que los atletas
llaman «perra». Es decir, fea, trabada, a tirones.
No obstante, en estos campeonatos otros salen a flote con
una plata, como le sucedió a Salomé Alonso, atleta de la
cuenca del Nalón que viste la camiseta del Estadio Gijón y
que fue segunda en 1.000 metros (3:01.78), y también a
Roberto Marrón (Esnova), con el que no se contaba y que sacó
su medalla de la chistera en los 600 metros con 1:28.74 tras
haber vencido previamente en su semifinal. Una semifinal que
no pudo franquear su compañero de club y de distancia Luis
de la Vega (1:31.99).
Adela Villa, otra corredora del Estadio Gijón, que fue el
club que componía el grueso de la representación asturiana,
terminó octava en 3.000 metros (11:14.02). Mejor suerte
corrió la saltadora de altura Marta Amandi, del Gaitero
Villaviciosa, que fue sexta en salto de altura con 1,47 en
una igualadísima competición. El ovetense Roberto Arnaiz, en
la misma disciplina, era décimo, con 1,68 centímetros, a 8
centímetros de la marca que tenía esta temporada. Un
candidato a la medalla en 60 metros lisos como el ovetense
Pelayo Pellitero fue baja en unos campeonatos en los que
compitieron aproximadamente 500 deportistas y que tuvo a
Cataluña como la comunidad más potente.
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El Comercio |
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